Después de varias semanas en las que había intentado ser la que era, Deirdre hacía balance de lo que había sido este año...
Y no era demasiado optimista. Había intentado suicidarse y Cillian había vuelto a su vida.
Era una superviviente.
Ahora solo queda que el año que entra sea mínimamente mejor que el año pasado.
Eso es lo que en la mente de Deirdre se intercalaba con la canción de Mecano que estaba escuchando; al igual que cada final de año.
La emocionaba desde que cumplió los 13 años. Encontrarle otro sentido a una canción que escuchaba desde niña marcó el principio de su adolescencia.
Deirdre supo en ese instante que no iba a ser igual que las demás.
El instante en el que al escuchar la frase
"Y aunque para las uvas hay algunos nuevos a los que ya no están echaremos de menos"
dos pequeñas lágrimas salieron de sus ojos para comunicarle que ya era hora de dejar la infancia atrás.
En su vida había entrado la consciencia de la muerte y sus consecuencias.
Que no tiene vuelta de hoja es una de ellas.
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