Después de varias semanas en las que había intentado ser la que era, Deirdre hacía balance de lo que había sido este año...
Y no era demasiado optimista. Había intentado suicidarse y Cillian había vuelto a su vida.
Era una superviviente.
Ahora solo queda que el año que entra sea mínimamente mejor que el año pasado.
Eso es lo que en la mente de Deirdre se intercalaba con la canción de Mecano que estaba escuchando; al igual que cada final de año.
La emocionaba desde que cumplió los 13 años. Encontrarle otro sentido a una canción que escuchaba desde niña marcó el principio de su adolescencia.
Deirdre supo en ese instante que no iba a ser igual que las demás.
El instante en el que al escuchar la frase
"Y aunque para las uvas hay algunos nuevos a los que ya no están echaremos de menos"
dos pequeñas lágrimas salieron de sus ojos para comunicarle que ya era hora de dejar la infancia atrás.
En su vida había entrado la consciencia de la muerte y sus consecuencias.
Que no tiene vuelta de hoja es una de ellas.
jueves, 30 de diciembre de 2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
7. Untitled
Cuando volvió a su casa subió directamente a su habitación y cerró la puerta. Solo quería estar a solas y llorar.Llorar lágrimas que no tenía, que ya había llorado.
Deseaba desaparecer y descansar en paz. No volver a sufrir jamás.
Deseaba desaparecer y descansar en paz. No volver a sufrir jamás.
martes, 23 de noviembre de 2010
6. Look away
Al regresar a casa después de esa noche intentó asimilar todo lo que había ocurrido.
Nunca había sentido nada parecido.
Ni siquiera sabría describirlo.
Lo único que quería hacer era mirar hacia otra parte que no le mostrara una realidad tan contradictoria como la suya.
Nunca había creído en la bondad humana hasta que Cillian le demostró su gran corazón. Para ella el mundo estaba lleno de maldad. Sentía vergüenza de la raza humana el 90% de las veces.
Ahora no podía deshacer todo su aprendizaje cognitivo para admitir que le habían roto los esquemas. Y menos aún una persona como Cillian.
Aquel chico peculiar con gran pasión para la música, que en vez de dedicarse a jugar al fútbol en los recreos prefería componer canciones con la única compañía de su guitarra. Que no estaba ni en el grupo de los populares ni en el de los perdedores. Que respetaba a todo el mundo. Que era extremadamente educado y tiernamente inocente. Y eso lo hacía aún mas especial. Y, sobre todo, aún más frágil y delicado.
Y ella le había hecho pedazos.
Nunca había sentido nada parecido.
Ni siquiera sabría describirlo.
Lo único que quería hacer era mirar hacia otra parte que no le mostrara una realidad tan contradictoria como la suya.
Nunca había creído en la bondad humana hasta que Cillian le demostró su gran corazón. Para ella el mundo estaba lleno de maldad. Sentía vergüenza de la raza humana el 90% de las veces.
Ahora no podía deshacer todo su aprendizaje cognitivo para admitir que le habían roto los esquemas. Y menos aún una persona como Cillian.
Aquel chico peculiar con gran pasión para la música, que en vez de dedicarse a jugar al fútbol en los recreos prefería componer canciones con la única compañía de su guitarra. Que no estaba ni en el grupo de los populares ni en el de los perdedores. Que respetaba a todo el mundo. Que era extremadamente educado y tiernamente inocente. Y eso lo hacía aún mas especial. Y, sobre todo, aún más frágil y delicado.
Y ella le había hecho pedazos.
lunes, 22 de noviembre de 2010
5. Record collector
Deirdre quería abandonar el local pero su corazón se lo impedía. Sabía que tenía que marcharse, no podía enfrentarse a la persona a la que tanto había dañado. Pero cuando se dió cuenta ya le tenía al lado.
- "Hola, Deirdre. ¿Cómo estás?"
-"Bien" No tenía ganas de hablar, ni quería contarle todos los detalles; no iba a darle el gusto de regodearse en su sufrimiento, aún mereciéndoselo.
-"No me mientas."
En ese momento Deirdre intentó irse; pero algo la retuvo. Una mano la estaba agarrando y como no, era la de Cillian.
-"Lo siento, Cillian."
Deirdre abandonó el local como una exalación y con los ojos inundados de lágrimas. No quería volver a dañar a Cillian como aquel día. Le había traicionado de una de las peores maneras. Se sentía incapaz de mirarle a los ojos. Ni siquiera podría estar cerca de él sin sentirse enferma. Enferma por haberle destrozado el corazón en trocitos.
Cuando ya estaba lo suficientemente lejos, decidió sentarse en uno de los columpios del parque y dejar que sus lágrimas fluyeran libremente por sus mejilla.
- "Deirdre..."
-"¡Muy bien, Cillian, supongo que ya te habras enterado, sí, es cierto, acabo de salir del hospital porque he intentado suicidarme! ¡Ya me he llevado mi merecido! ¡Ya puedes alegrarte!"
- "Ya lo sabía..."
- "Y entonces, ¿para que me sigues?¿Para verme llorar?" A Deirdre se le acababan las palabras.... ¿Que mas podía decir?
De repente, un abrazo y un llanto la devolvieron a la realidad. Cillian estaba agarrado a ella como si no quisiera dejarla escapar y sus lágrimas decían mas que todas las palabras puedieran decir.
La lluvia les empapaba mientras que la luz de la luna les cobijaba en un instante que ambos deseaban que fuera eterno...
- "Hola, Deirdre. ¿Cómo estás?"
-"Bien" No tenía ganas de hablar, ni quería contarle todos los detalles; no iba a darle el gusto de regodearse en su sufrimiento, aún mereciéndoselo.
-"No me mientas."
En ese momento Deirdre intentó irse; pero algo la retuvo. Una mano la estaba agarrando y como no, era la de Cillian.
-"Lo siento, Cillian."
Deirdre abandonó el local como una exalación y con los ojos inundados de lágrimas. No quería volver a dañar a Cillian como aquel día. Le había traicionado de una de las peores maneras. Se sentía incapaz de mirarle a los ojos. Ni siquiera podría estar cerca de él sin sentirse enferma. Enferma por haberle destrozado el corazón en trocitos.
Cuando ya estaba lo suficientemente lejos, decidió sentarse en uno de los columpios del parque y dejar que sus lágrimas fluyeran libremente por sus mejilla.
- "Deirdre..."
-"¡Muy bien, Cillian, supongo que ya te habras enterado, sí, es cierto, acabo de salir del hospital porque he intentado suicidarme! ¡Ya me he llevado mi merecido! ¡Ya puedes alegrarte!"
- "Ya lo sabía..."
- "Y entonces, ¿para que me sigues?¿Para verme llorar?" A Deirdre se le acababan las palabras.... ¿Que mas podía decir?
De repente, un abrazo y un llanto la devolvieron a la realidad. Cillian estaba agarrado a ella como si no quisiera dejarla escapar y sus lágrimas decían mas que todas las palabras puedieran decir.
La lluvia les empapaba mientras que la luz de la luna les cobijaba en un instante que ambos deseaban que fuera eterno...
sábado, 20 de noviembre de 2010
4. Cillian
Deirdre llevaba días sin abrir la boca desde que despertó. No le hacía falta pues nadie le preguntaba. Ella solo escuchaba. Todos querían "ayudarla". El único problema es que no quería que la ayudaran. No le hacía falta. No había ningún problema con ella... ¿o quizás sí?
Decidió abandonar la habitación en la que llevaba refugiada desde que salió del hospital. No sabía adonde ir, así que cogió un mapa y siguió las líneas con las puntas de sus dedos. Pretendía recorrer el mundo y conocer otros lugares. Pero eso sería mas adelante.
De momento, se vistió y salió a la calle. La lluvia la empapaba y recorría todo su cuerpo. Le gustaba esta sensación. La hacía sentirse etérea.
Entró en el primer bar que vió. No conocía la zona pues solo llevaba viviendo unos meses allí. De repente, reconoció una cara entre la multitud. Unos grandes ojos azules que ella nunca había logrado olvidar. La mirada de la única persona a la que tenía que escuchar. No le hizo caso aquel funesto día, y ese fue el inicio de su caída.
Decidió abandonar la habitación en la que llevaba refugiada desde que salió del hospital. No sabía adonde ir, así que cogió un mapa y siguió las líneas con las puntas de sus dedos. Pretendía recorrer el mundo y conocer otros lugares. Pero eso sería mas adelante.
De momento, se vistió y salió a la calle. La lluvia la empapaba y recorría todo su cuerpo. Le gustaba esta sensación. La hacía sentirse etérea.
Entró en el primer bar que vió. No conocía la zona pues solo llevaba viviendo unos meses allí. De repente, reconoció una cara entre la multitud. Unos grandes ojos azules que ella nunca había logrado olvidar. La mirada de la única persona a la que tenía que escuchar. No le hizo caso aquel funesto día, y ese fue el inicio de su caída.
viernes, 19 de noviembre de 2010
3. Pandora
Deirdre estaba disfrutando de su único momento de felicidad plena. Sabía que se estaba acabando. Las voces a su alrededor eran el indicativo de que tenía que saborear ese instante como la mejor ambrosía que fueran a probar sus labios.
En el tablero de ajedrez en el que vivía era su turno de mover pieza. Para ello solo tenía que abrir los ojos. No podía esconder mas tiempo las lágrimas que escapaban de sus cuencas. Nunca habían escondido sus críticas hacia ella pero esta vez parecían buitres dispuestos a comerse los rescoldos de su recuerdo cuando se hicieran cenizas de su cuerpo.
Nadie iba a respetar ninguna de sus últimas voluntades una vez se fuera. Ni iba a permanecer en este mundo salvando a otras personas, ni visitaría el bosque donde murió Boudicca, simplemente iban a dejar que se la comieran los gusanos, como le pasa al resto de animales en el ciclo de la vida; no es que esto último fuera malo,simplemente que ella había dejado claro como quería abandonar esta tierra: como los guerreros vikingos. Pero todo iba a ser ignorado por el que dirán. Deirdre volvía a recordar porque nunca había encajado en esta sociedad, en este planeta, en este mundo...
Había llegado el momento. Era hora de enfrentarse a la caja de los truenos.
En el tablero de ajedrez en el que vivía era su turno de mover pieza. Para ello solo tenía que abrir los ojos. No podía esconder mas tiempo las lágrimas que escapaban de sus cuencas. Nunca habían escondido sus críticas hacia ella pero esta vez parecían buitres dispuestos a comerse los rescoldos de su recuerdo cuando se hicieran cenizas de su cuerpo.
Nadie iba a respetar ninguna de sus últimas voluntades una vez se fuera. Ni iba a permanecer en este mundo salvando a otras personas, ni visitaría el bosque donde murió Boudicca, simplemente iban a dejar que se la comieran los gusanos, como le pasa al resto de animales en el ciclo de la vida; no es que esto último fuera malo,simplemente que ella había dejado claro como quería abandonar esta tierra: como los guerreros vikingos. Pero todo iba a ser ignorado por el que dirán. Deirdre volvía a recordar porque nunca había encajado en esta sociedad, en este planeta, en este mundo...
Había llegado el momento. Era hora de enfrentarse a la caja de los truenos.
jueves, 18 de noviembre de 2010
2. Atticus
"No mires abajo. Cierra los ojos. Respira hondo." Deirdre se repetía estas frases una y otra vez como un mantra que la aislaría del mundo. Que le daría fuerzas. O que al menos lograría que no cayera en su debilidad.
Cuando abrió los ojos y miró al cielo, encontró algo que llamó su atención. El brillo aguerrido de las constelaciones. No sabía distinguirlas pero estaban allí. Las sentía; sentía su luz, sentía su fuerza, su valentía. Le animaban a dar el paso que faltaba. La hacían sentirse como Atticus en "Matar a un ruiseñor", al igual que éste, logró abandonar su miedo.
Ahora entendía que sentía Pandora justo antes de abrir la caja. La euforia que recorría sus venas en ese instante era la mejor sensación que había sentido jamás.
Ya no tenía miedo.
Podía volar.
Era tan sencillo como cuando de niña representaba obras de teatro en el colegio.
Solo que sin mil frases que repetir.
El telón ya estaba abierto y la obra iba a comenzar.
Cuando avanzó al escenario su pesadilla se acabó.
Cuando abrió los ojos y miró al cielo, encontró algo que llamó su atención. El brillo aguerrido de las constelaciones. No sabía distinguirlas pero estaban allí. Las sentía; sentía su luz, sentía su fuerza, su valentía. Le animaban a dar el paso que faltaba. La hacían sentirse como Atticus en "Matar a un ruiseñor", al igual que éste, logró abandonar su miedo.
Ahora entendía que sentía Pandora justo antes de abrir la caja. La euforia que recorría sus venas en ese instante era la mejor sensación que había sentido jamás.
Ya no tenía miedo.
Podía volar.
Era tan sencillo como cuando de niña representaba obras de teatro en el colegio.
Solo que sin mil frases que repetir.
El telón ya estaba abierto y la obra iba a comenzar.
Cuando avanzó al escenario su pesadilla se acabó.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
1. Deirdre
Aquel deseo que palpitaba en su pecho era cada vez mayor, las ganas de acabar con todo y el anhelo de la llegada del fin se amplificaban hasta llegar a límites desconocidos; hasta las fronteras mas lejanas y los rincones mas recónditos.
Solo había algo que le impedía realizar su sueño. El miedo al fallo. Si después de intentarlo tenía que enfrentarse a las consecuencias...Sus familiares, sus amigos, aquellos que aunque solo la conocieran de vista ya tendrían algo de que hablar durante meses, esos que cuando llegara la reunión con los compañeros de colegio dirían que se le notaba desde niña que era especial, rarita, peculiar...cuando en realidad solo era única.
Única en su especie. Su bondad le hacía preocuparse mas por los otros que por ella. Siempre ha creído que no era buena persona, no era lo suficientemente perfecta para ellos, no se merecía que la quisieran, que era una egoísta. Dirán que solo ha llorado dos veces, ni una mas. Lo que no saben es cuando los recuerdos de su infancia la consolaban y la animaban a que no sufriera mas.
Única en su mundo. Única en un mundo donde la inocencia se pierde cada vez mas pronto. Donde ella se negaba a entrar. Su niña interior no quería marcharse y a veces era su única compañía. En la oscuridad del día que aborrecía y en la soledad de las multitudes que temía.
Pero eso no era suficiente para retenerla aquí mas tiempo.
Siempre había sido una cobarde.
Ahora había logrado superar sus miedos y echarle cara a la vida.
Solo tenía una pregunta en su mente.
¿Y si sobrevivía?
Solo había algo que le impedía realizar su sueño. El miedo al fallo. Si después de intentarlo tenía que enfrentarse a las consecuencias...Sus familiares, sus amigos, aquellos que aunque solo la conocieran de vista ya tendrían algo de que hablar durante meses, esos que cuando llegara la reunión con los compañeros de colegio dirían que se le notaba desde niña que era especial, rarita, peculiar...cuando en realidad solo era única.
Única en su especie. Su bondad le hacía preocuparse mas por los otros que por ella. Siempre ha creído que no era buena persona, no era lo suficientemente perfecta para ellos, no se merecía que la quisieran, que era una egoísta. Dirán que solo ha llorado dos veces, ni una mas. Lo que no saben es cuando los recuerdos de su infancia la consolaban y la animaban a que no sufriera mas.
Única en su mundo. Única en un mundo donde la inocencia se pierde cada vez mas pronto. Donde ella se negaba a entrar. Su niña interior no quería marcharse y a veces era su única compañía. En la oscuridad del día que aborrecía y en la soledad de las multitudes que temía.
Pero eso no era suficiente para retenerla aquí mas tiempo.
Siempre había sido una cobarde.
Ahora había logrado superar sus miedos y echarle cara a la vida.
Solo tenía una pregunta en su mente.
¿Y si sobrevivía?
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