viernes, 19 de noviembre de 2010

3. Pandora

Deirdre estaba disfrutando de su único momento de felicidad plena. Sabía que se estaba acabando. Las voces a su alrededor eran el indicativo de que tenía que saborear ese instante como la mejor ambrosía que fueran a probar sus labios.

En el tablero de ajedrez en el que vivía era su turno de mover pieza. Para ello solo tenía que abrir los ojos. No podía esconder mas tiempo las lágrimas que escapaban de sus cuencas. Nunca habían escondido sus críticas hacia ella pero esta vez parecían buitres dispuestos a comerse los rescoldos de su recuerdo cuando se hicieran cenizas de su cuerpo.

Nadie iba a respetar ninguna de sus últimas voluntades una vez se fuera. Ni iba a permanecer en este mundo salvando a otras personas, ni visitaría el bosque donde murió Boudicca, simplemente iban a dejar que se la comieran los gusanos, como le pasa al resto de animales en el ciclo de la vida; no es que esto último fuera malo,simplemente que ella había dejado claro como quería abandonar esta tierra: como los guerreros vikingos. Pero todo iba a ser ignorado por el que dirán. Deirdre volvía a recordar porque nunca había encajado en esta sociedad, en este planeta, en este mundo...

Había llegado el momento. Era hora de enfrentarse a la caja de los truenos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario