sábado, 20 de noviembre de 2010

4. Cillian

Deirdre llevaba días sin abrir la boca desde que despertó. No le hacía falta pues nadie le preguntaba. Ella solo escuchaba. Todos querían "ayudarla". El único problema es que no quería que la ayudaran. No le hacía falta. No había ningún problema con ella... ¿o quizás sí?

Decidió abandonar la habitación en la que llevaba refugiada desde que salió del hospital. No sabía adonde ir, así que cogió un mapa y siguió las líneas con las puntas de sus dedos. Pretendía recorrer el mundo y conocer otros lugares. Pero eso sería mas adelante.

De momento, se vistió y salió a la calle. La lluvia la empapaba y recorría todo su cuerpo. Le gustaba esta sensación. La hacía sentirse etérea.

Entró en el primer bar que vió. No conocía la zona pues solo llevaba viviendo unos meses allí. De repente, reconoció una cara entre la multitud. Unos grandes ojos azules que ella nunca había logrado olvidar. La mirada de la única persona a la que tenía que escuchar. No le hizo caso aquel funesto día, y ese fue el inicio de su caída.

No hay comentarios:

Publicar un comentario