lunes, 22 de noviembre de 2010

5. Record collector

Deirdre quería abandonar el local pero su corazón se lo impedía. Sabía que tenía que marcharse, no podía enfrentarse a la persona a la que tanto había dañado. Pero cuando se dió cuenta ya le tenía al lado.

- "Hola, Deirdre. ¿Cómo estás?"

-"Bien" No tenía ganas de hablar, ni quería contarle todos los detalles; no iba a darle el gusto de regodearse en su sufrimiento, aún mereciéndoselo.

-"No me mientas."

En ese momento Deirdre intentó irse; pero algo la retuvo. Una mano la estaba agarrando y como no, era la de Cillian.

-"Lo siento, Cillian."

Deirdre abandonó el local como una exalación y con los ojos inundados de lágrimas. No quería volver a dañar a Cillian como aquel día. Le había traicionado de una de las peores maneras. Se sentía incapaz de mirarle a los ojos. Ni siquiera podría estar cerca de él sin sentirse enferma. Enferma por haberle destrozado el corazón en trocitos.

Cuando ya estaba lo suficientemente lejos, decidió sentarse en uno de los columpios del parque y dejar que sus lágrimas fluyeran libremente por sus mejilla.

- "Deirdre..."

-"¡Muy bien, Cillian, supongo que ya te habras enterado, sí, es cierto, acabo de salir del hospital porque he intentado suicidarme! ¡Ya me he llevado mi merecido! ¡Ya puedes alegrarte!"

- "Ya lo sabía..."

- "Y entonces, ¿para que me sigues?¿Para verme llorar?" A Deirdre se le acababan las palabras.... ¿Que mas podía decir?

De repente, un abrazo y un llanto la devolvieron a la realidad. Cillian estaba agarrado a ella como si no quisiera dejarla escapar y sus lágrimas decían mas que todas las palabras puedieran decir.

La lluvia les empapaba mientras que la luz de la luna les cobijaba en un instante que ambos deseaban que fuera eterno...

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